La Pintura en
La Catedral de Sevilla

La catedral de Sevilla posee uno de los más ricos tesoros artísticos conservados en ámbitos eclesiásticos y está considerada como una de las mejores pinacotecas de España. Gran parte de las pinturas son obras de primera calidad y su inventario actualizado comprende ochocientos treinta y tres registros.

Este tesoro, que ahora damos a conocer en ínfima parte, se ha formado a través de los siglos como consecuencia del deseo del propio Cabildo de enriquecer su catedral y por el afán de muchos de sus canónigos que encargaban pinturas para adornar retablos y capillas. Igualmente, las principales familias sevillanas que escogieron la catedral como sede para sus enterramientos, adornaron sus capillas con composiciones pictóricas, además de aquellos que en sus testamentos, dejaban parte de sus colecciones para ser colocadas en sus dependencias. De esta forma, desde el siglo XV hasta el siglo XIX, la historia de la pintura aparece profusamente representada en la catedral sevillana.

Digna mención merecen las maravillosas rejas de las distintas capillas y altares que con sus solemnes barrotes, han contribuido decisivamente a que a día de hoy, podamos contemplar las obras allí colocadas como si estuvieran recién facturadas, además de ser la distancia desde el exterior de las mismas, a la que el autor supondría que se admiraría su obra. Esto fue vital para asegurar la adecuada conservación de las pinturas que no estaban al alcance directo del espectador. Pasemos pues a visualizar una mínima parte de ese rico legado pictórico con el que nos deleita este fantástico monumento

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