Itinerarios pedagógicos disponibles
Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla

Educación Infantil y Primaria

  • Conozco la Catedral de Sevilla
  • Bartolomé Esteban Murillo, pintor en la Catedral

Estudiantes 1º y 2º de la ESO

  • Conozco la Catedral de Sevilla
  • Bartolomé Esteban Murillo, pintor en la Catedral
  • El Barroco, el arte cobra vida
  • La escultura catedralicia, el poder de la imaginería
  • La pintura en la Catedral de Sevilla

Presentación de los itinerarios iniciales

La Catedral de Sevilla (Infantil, Primaria, 1º y 2º de la ESO)

En 1248, la mezquita aljama de la ciudad, construida a finales del siglo anterior, fue consagrada como catedral, en uno de los primeros acontecimientos ocurridos en la recién reconquistada Sevilla por las tropas cristianas al mando del rey Fernando III el Santo. Por tanto, desde este momento, este lugar ha mantenido el mismo uso, aunque bien es cierto que el actual edificio gótico se debe a la actividad edilicia del Cabildo Catedral, suscitada a lo largo del siglo XV, dándose desde entonces una intensa actividad arquitectónica, artística y religiosa entre sus muros.

El objetivo de este itinerario es el de conocer, por un lado, los elementos característicos de una catedral católica, y por otro, descubrir los aspectos particulares y personales de este templo metropolitano, atendiendo igualmente a conocer los elementos más destacados de su interior, otorgando méritos a su importancia artística y a su alto valor catequético y evangelizador.

Hitos de la visita: Trascoro de la Catedral, Sepulcro de Cristóbal Colón (Arturo Mélida, 1891), Cristo de la Clemencia (Juan Martínez Montañés, 1603-1606), Cuadrante renacentista: Sacristía Mayor, Sala Capitular y Tesoro, El Crucero: Capilla Mayor, Coro y Altar de Plata, la Giralda y el Patio de los Naranjos.

Bartolomé Esteban Murillo, pintor en la Catedral (Infantil, Primaria, 1º y 2º de la ESO)

El genial pintor sevillano del siglo XVII, fue el más afamado en la Sevilla del momento, hoy en día sigue siéndolo, gracias a la calidad de su pintura, porque fue capaz de llevarla hasta un punto en el que el espectador quedaba verdaderamente conmovido y persuadido ante tal belleza. En concreto, su producción religiosa, la mayoría de la que llevó a cabo, era tan del gusto de eclesiásticos como laicos porque lo divino quedaba humanizado, sus escenas estaban envueltas de tal manera de naturalismo que todos quedaban rendidos ante la hermosura cotidiana de sus representaciones. El estamento religioso, bien sea a través de eclesiásticos particulares o de las órdenes religiosas, contaba con sus servicios constantemente. Ello motivó que el Cabildo Catedral hiciera lo propio en varias ocasiones, dejando muestra de su gran calidad en las obras que encontramos en la Santa Iglesia Catedral.

En este itinerario vamos a acceder a la personalidad de Murillo, a sus cualidades como pintor, a su fervor religioso a la hora de ejecutar las obras que aquí se custodian, y a la vez descubriremos cómo da rienda suelta a la belleza divina pero humanizada en su producción para la Catedral, así como entenderemos el significado de dichas pinturas.

Hitos de la visita: La Visión de san Antonio (1656), el Bautismo de Cristo (1667-1668), el Ángel de la Guarda (1665-1666), los santos Isidoro y Leandro (1655), la Inmaculada y los santos sevillanos (1667-1668).

El Barroco, el arte cobra vida (1º y 2º de la ESO)

A pesar de la grave crisis que se da a lo largo del siglo XVII en España, en general, y en Sevilla, en particular, se desarrolló la Edad de Oro del arte, fundamentalmente religioso. Tras la celebración del Concilio de Trento y con los efectos de la Contrarreforma Católica, la Iglesia obtuvo en las manifestaciones artísticas una herramienta privilegiada de catequesis y evangelización, todavía con mayor ahínco gracias a las enormes dosis de naturalismo y realismo que poseen estas creaciones, que atrapan la atención del fiel que la contempla y se convierten en verdadera representación casi humana de lo divino. Este enorme sentido religioso empapó en todos los ámbitos de la vida, donde la religiosidad popular y la manera de vivirla eran particularmente intensos. En ese mundo del Barroco, la Catedral de Sevilla jugó un papel fundamental en la ciudad, como centro receptor y difusor, como modelo y referente, de las formas propias del universo barroco.

En ello vamos a centrar nuestra atención con este itinerario, en reconocer los elementos propios del Barroco, cómo se introduce y evoluciona en la Catedral, quiénes son sus protagonistas principales, qué pretende el Cabildo Catedral al encargar estas obras y también poder asombrarnos con ese poder de persuasión que poseen estas obras, que parecen trascender de lo meramente material a lo espiritual. El barroco es un arte que parece cobrar vida.

Hitos de la visita: la Procesión con motivo del estreno de la Iglesia del Sagrario (Anónimo sevillano, ca. 1662), el Cristo de la Clemencia (Juan Martínez Montañés, 1603-1606), Santa Teresa de Jesús (Francisco de Zurbarán, ca. 1650), el Altar de Plata (Juan Laureano de Pina y Manuel Guerrero, 1688-1743) y la Apoteosis de san Francisco de Asís (Francisco de Herrera “el Mozo”, 1657).

La escultura catedralicia, el poder de la imaginería (1º y 2º de la ESO)

Una de las disciplinas artísticas más destacadas en la Catedral es la imaginería, es decir la escultura de imágenes religiosas. Es fundamental el desarrollo de la misma porque en la propia catedral podemos percibir cómo ha evolucionado con el paso de los siglos, ateniéndonos a las diferentes etapas artísticas, reconociéndose las variaciones que se dan en ese paso del tiempo. Las imágenes más antiguas que se conservan son del siglo XIII y la más reciente es de este mismo siglo, es decir, que la Catedral de Sevilla posee un repertorio de lo más destacado desde el periodo Gótico. No obstante, haremos hincapié en la mayor producción renacentista y particularmente en la que se da durante el Barroco, que transforma por completo la concepción de esta disciplina y cómo el pueblo conecta a la perfección con estas creaciones como representaciones extraordinarias de lo divino.

En nuestro recorrido vamos a diferenciar la manera en que los artistas han realizado las imágenes sagradas, atendiendo al gusto y las técnicas empleadas en el momento concreto. Veremos también la genialidad de determinados artistas para crear modelos y prototipos que crean escuela y son seguidos y repetidos. Un papel fundamental lo juega la intención del Cabildo Catedral a la hora de solicitar estas imágenes para que cumplan un rol determinado a la hora de catequizar y enseñar.

Hitos de la visita: Virgen del Madroño (Lorenzo Mercadante de Bretaña, 1454), el Cristo de la Clemencia (Juan Martínez Montañés, 1603-1606), la Virgen del Pilar (Pedro Millán, ca. 1500), Sepulcro de D. Gonzalo de Mena (Anónimo, inicios del siglo XV) y la Virgen de la Estrella (Atrib. Nicolás de León, siglo XVI).

La pintura en la Catedral de Sevilla (1º y 2º de la ESO)

La Catedral de Sevilla posee una colección pictórica que por su número y calidad la convierte en una de las principales pinacotecas españolas. Por toda su extensión, cuelgan de los muros o se insertan en los retablos un variado y riquísimo repertorio de temática religiosa en su práctica totalidad. Podemos afirmar que en la Catedral encontramos obras pictóricas de la gran mayoría de las escuelas europeas y de todos los periodos y etapas artísticas desde el siglo XV, hasta el siglo XIX, aunque se conservan algunos ejemplos del siglo pasado. Gracias a esa amplitud de escuelas y etapas, también podemos confirmar que para el primer templo de la diócesis hispalense han trabajado los más afamados pintores del momento, bien sean nacionales o extranjeros.

Por tanto, el objetivo de este itinerario es acercarnos al mundo de la pintura, aprender cómo se llevan a cabo y sus distintas técnicas, atendiendo a su temática religiosa y a los recursos utilizados por los artistas para hacer realidad sus obras con enormes dotes pedagógicas y doctrinales. Desde esa visión inicial, nos encaminamos a acercarnos a varios ejemplos para hacer reconocible las distintas características que poseen estas pinturas y entender cómo los artistas hicieron realidad los deseos de quien los contrató, para que estas pinturas sirvieran con fidelidad a su objetivo principal, el ser modelos de devoción y oración para los fieles que los contemplan.

Hitos de la visita: El Ángel de la Guarda (Bartolomé Esteban Murillo, 1665-1669), la Adoración de los Pastores (Luis de Vargas, 1555), la Virgen de la Antigua (Anónimo, siglo XIV), santas Justa y Rufina (Francisco de Goya, 1812-1817) y Santiago en la batalla de Clavijo (Juan de Roelas, 1609).

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