La Catedral de Sevilla invita a descubrir una de las piezas más refinadas de su colección de orfebrería: el portapaz relicario de Felipe V de Francia y Juana de Borgoña. Esta obra maestra, expuesta en la Sala del Tesoro, destaca tanto por su valor artístico e histórico como por la delicadeza de su ejecución.
Orfebrería real del siglo XIV
La pieza fue realizada por un taller anónimo en París entre 1317 y 1322, durante el reinado de Felipe V y Juana de Borgoña. Símbolo del gótico cortesano francés, el relicario combina la plata dorada, la fundición y el cincelado con esmaltes translúcidos de extraordinaria calidad. Su estructura posee una doble función litúrgica: sirvió como portapaz para el rito de la misa y como custodio de sagradas reliquias, uniendo la devoción de la época con la suntuosidad de los encargos reales.
El legado del arzobispo Jaime de Palafox
El relicario se incorporó al patrimonio de la Catedral de Sevilla en 1702, tras el fallecimiento del arzobispo Jaime de Palafox y Cardona. Su llegada se produjo a través del derecho de espolio, el proceso legal por el cual los bienes de los prelados pasaban a la Iglesia, permitiendo que esta magnífica pieza francesa quedara vinculada de forma definitiva al tesoro gestionado por el Cabildo de la Catedral.
Con la puesta en valor de esta pieza, el Cabildo invita a los fieles y visitantes a contemplar de cerca una obra que conecta la historia del templo catedralicio con el gran arte de las cortes europeas medievales.


