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UN COPÓN DE ORO Y PEDRERÍA DEL SIGLO XVIII DESLUMBRA EN LA CATEDRAL POR SU HISTORIA Y RIQUEZA ARTÍSTICA

COPÓN DEL JUEVES SANTO, 1772
Anónimo madrileño
Oro cincelado, repujado, torneado y grabado,
plata sobredorada, y diamantes, rubíes y esmeraldas
20 x 13 x 13 cm
Santa Iglesia Catedral, Sevilla

Un extraordinario copón de oro y pedrería, concebido en el siglo XVIII para la reserva del Jueves Santo, destaca hoy como una de las piezas más sobresalientes de la orfebrería española de su tiempo. Su origen está directamente relacionado con la llegada en 1771 de una nueva urna de oro realizada por el prestigioso orfebre italiano Luigi Valadier.

La necesidad de esta nueva pieza surgió cuando el antiguo copón no encajaba adecuadamente en la urna recién adquirida. Ante esta situación, en el cabildo celebrado el 22 de noviembre de ese mismo año, el mayordomo Pedro José del Campo anunció que un devoto había reunido limosnas para sufragar la creación de un nuevo copón que armonizara con la belleza de la urna. La propuesta fue aceptada de inmediato.

Aunque en un primer momento se ocultó la identidad del benefactor, más tarde se supo que el donante era el canónigo Jerónimo Ignacio del Rosal, el mismo que había financiado la urna de oro. La obra se realizó en talleres de platería de Madrid entre finales de noviembre de 1771 y el 9 de abril de 1772, fecha en la que fue presentada oficialmente y estrenada en el Jueves Santo de ese año.

A pesar de que se desconoce el autor, se conservan detalles precisos sobre su coste y materiales. El copón requirió 39,5 onzas de oro, valoradas en 12.540 reales, además de plata para su refuerzo interno. La mano de obra ascendió a miles de reales adicionales, destacando especialmente el coste del engaste de piedras preciosas.

La pieza está ricamente ornamentada con un total de 2.510 gemas: 1.983 diamantes, 332 rubíes y 195 esmeraldas. Solo los diamantes, con un peso de más de 72 quilates, alcanzaron un valor superior a los 22.000 reales, lo que evidencia la magnitud y lujo de la obra.

Desde el punto de vista artístico, el copón es una auténtica joya del estilo rococó. Su estructura presenta una peana circular decorada con delicadas guirnaldas y motivos vegetales formados por diamantes. Sobre ella se alzan cartelas ornamentales y ramilletes de piedras preciosas que recrean formas florales, especialmente margaritas, donde los rubíes y esmeraldas aportan color y contraste.

El vástago, de elegante diseño, conduce a una amplia copa semiesférica decorada con complejos motivos de rocalla y composiciones florales. La tapa, igualmente ornamentada, culmina en una cruz ricamente adornada con diamantes y piedras de color, símbolo del carácter litúrgico de la pieza.

Este copón no solo representa una muestra excepcional de la orfebrería madrileña del siglo XVIII, sino también el reflejo de la devoción, el mecenazgo religioso y el gusto artístico de una época en la que arte y fe se fundían en obras de extraordinaria riqueza y detalle.

Fuente: Esta información puede consultarse y descargarse en el artículo “La festividad del Corpus Christi: La procesión del Corpus Christi en Sevilla” (p. 156), de Antonio Joaquín Santos Márquez, incluido en la publicación Sedes Hispalensis, Fons Pietatis. Catálogo de la exposición. Volumen 2.

https://icolombina.es/wp-content/uploads/2026/02/Sedes-hispalensis.-Fons-pietatis-Volumen-2.pdf

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