El regreso de la gran voz del templo: las misas con órgano del Divino Salvador tras su restauración
Desde el 11 de mayo, todos los domingos a las 12:30 horas la misa cuenta con el acompañamiento instrumental del órgano, a cargo de los organistas de la Catedral con un repertorio acorde con el instrumento y el tiempo litúrgico correspondiente. Esta eucaristía dominical se ha consolidado como un punto de encuentro entre fe, música y patrimonio.
Se anima a los fieles que participen los domingos en el Salvador de la liturgia dominical que ha recuperado una de sus señas más profundas de identidad: el sonido pleno y solemne del instrumento que durante siglos ha acompañado la oración de la Colegial.
Un instrumento recuperado para la liturgia
Lejos de concebirse como una pieza de museo, el órgano del Divino Salvador ha sido restaurado con un objetivo claro: volver a sonar de manera regular. Su presencia en las celebraciones dominicales no responde a un criterio excepcional, sino a la normalidad litúrgica que históricamente definió a los grandes templos sevillanos.
El instrumento de el Salvador de Sevilla es uno de los órganos barrocos españoles más singulares. Su autor, Juan de Bono, había participado con el equipo dirigido por su cuñado Jorge Bosch en la construcción del órgano del Palacio Real de Madrid y el de la Epístola de la Catedral de Sevilla, éste último sin lugar a dudas, una obra singular que supuso la cumbre de la organería clásica en la Península Ibérica.
Gracias a la restauración, el instrumento ha recuperado matices que se habían perdido con el paso del tiempo. Los registros dialogan ahora con mayor claridad, el acompañamiento al canto es más preciso y los momentos clave de la misa —entrada, ofertorio, comunión y despedida— adquieren una profundidad sonora que refuerza el sentido del rito.
El resultado es un órgano que no solo funciona, sino que vuelve a hablar el lenguaje para el que fue concebido. Un sonido que se integra con naturalidad en la arquitectura barroca del templo y que devuelve al Divino Salvador una dimensión musical acorde con su relevancia histórica.
Este regreso del órgano ha ampliado también el perfil de los asistentes. Junto a los fieles habituales, se suman amantes de la música sacra y del patrimonio, conscientes de que estas misas constituyen una oportunidad excepcional para escuchar un órgano histórico en su contexto natural.
En una ciudad donde el patrimonio a menudo se contempla desde la distancia turística, las misas con órgano del Divino Salvador proponen una relación distinta: la del uso vivo y cotidiano. Así, cada domingo, el órgano restaurado vuelve a cumplir su misión original: elevar la liturgia y recordar que la música sacra no pertenece solo al pasado, sino que sigue teniendo un lugar central en la vida espiritual y cultural de Sevilla.