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Los secretos de la conservación del ajuar de la Virgen de los Reyes

Rulos móviles, materiales neutros, control ambiental, inspecciones y restauraciones especializadas permiten preservar un patrimonio excepcional que continúa plenamente al servicio del culto

Un manto histórico no puede guardarse doblado como una prenda corriente. El peso de sus bordados podría marcar el tejido, generar arrugas permanentes o deformar una obra concebida hace más de un siglo. Tampoco una saya, una toca o un pecherín pueden almacenarse sin tener en cuenta el posible roce entre los hilos metálicos, las piedras y los soportes textiles.

Detrás de cada cambio de ajuar de Nuestra Señora de los Reyes existe, por tanto, un trabajo discreto y minucioso. Comienza mucho antes de que la imagen sea presentada al culto y continúa cuando cada pieza regresa a su lugar de conservación.

El Cabildo Catedral ha desarrollado durante las últimas décadas un sistema especializado para proteger uno de los conjuntos textiles más relevantes del patrimonio eclesiástico español. Su singularidad reside no solo en la extraordinaria calidad artística de sus piezas, sino también en que estas continúan cumpliendo su función original: acompañar el culto a la Patrona de Sevilla y su Archidiócesis.

Mucho más que una colección de mantos

El ajuar de la Virgen de los Reyes está integrado por cerca de un centenar de mantos, aunque solo cinco poseen carácter procesional. Junto a ellos se conservan sayas, vestidos, pañuelos, tocas, fajines, calzado, medias, preseas y numerosas ofrendas votivas.

Muchas de estas piezas están vinculadas a monarcas, infantas, aristócratas, instituciones y fieles que expresaron su devoción mediante la entrega de tejidos, joyas y prendas. El resultado es un patrimonio en el que se encuentran la historia de la monarquía, la excelencia del bordado y la memoria devocional de Sevilla.

Su conservación plantea, sin embargo, un desafío particular. No son obras destinadas únicamente a permanecer dentro de una vitrina: se trasladan, se manipulan, se adaptan a la imagen y se utilizan durante los cultos. Preservarlas exige compatibilizar los criterios científicos de conservación con su uso litúrgico y devocional.

Una labor especializada desde hace siglos

El cuidado de los textiles no es una preocupación reciente en la Catedral de Sevilla. Desde el siglo XV está documentada la existencia de la «maestra de ornamentos o de las vestiduras», responsable de la custodia, reparación y mantenimiento de los tejidos litúrgicos.

Aquella función histórica se ha transformado hoy en un modelo interdisciplinar en el que participan el Cabildo Catedral, el equipo de Sacristía y Mantenimiento, la Asociación de Fieles de la Virgen de los Reyes y San Fernando y la comunidad de las Hermanas de la Cruz, que realiza de manera ininterrumpida desde 1906 las tareas de aderezo y cambio de ajuar de la Virgen y del Niño Jesús.

A este trabajo se suma la colaboración de conservadores, restauradores y talleres especializados, que estudian el estado de cada obra y establecen las medidas necesarias para mantenerla en condiciones adecuadas.

El secreto está en prevenir

La conservación preventiva busca reducir los riesgos antes de que sea necesaria una intervención. Para ello, el Cabildo Catedral ha modernizado las dependencias destinadas a custodiar el ajuar y las ha dotado de mobiliario diseñado específicamente para las características de cada pieza.

Las prendas de menor tamaño se conservan horizontalmente en armarios y cajoneras con baldas adaptadas. Entre ellas se intercalan materiales de pH neutro y barreras protectoras de algodón que evitan la abrasión y el contacto directo entre tejidos, bordados y aplicaciones metálicas.

Cada conjunto se protege mediante fundas de algodón que lo aíslan de los agentes externos sin crear tensiones sobre los materiales. Los sistemas de registro y etiquetado permiten, además, conocer su localización y mantener identificadas las diferentes piezas que componen cada ajuar.

Imagen: Sistema de conservación para textiles del ajuar de Nuestra Señora de los Reyes

¿Cómo se guarda un manto procesional?

Los mantos de salida presentan una dificultad añadida: sus grandes dimensiones y el considerable peso de los bordados en oro, plata y sedas.

Para conservarlos se emplea un sistema de rulos móviles. Cada pieza se dispone simétricamente sobre un soporte cilíndrico que distribuye el peso de manera homogénea. Así se evita que permanezca plegada y se reduce el riesgo de deformaciones, arrugas permanentes o alteraciones en la estructura de los tejidos y bordados.

El sistema modular permite acceder individualmente a cada manto sin necesidad de manipular los demás, disminuyendo los movimientos innecesarios y los riesgos asociados a su manejo.

Imágenes: Sistemas de conservación para textiles del ajuar de Nuestra Señora de los Reyes

Luz, temperatura y humedad bajo control

El ajuar se custodia en cámaras de seguridad protegidas de la radiación lumínica natural. La exposición a la luz puede provocar cambios irreversibles en los colores y acelerar el envejecimiento de las fibras.

También se monitorizan las variaciones de temperatura y humedad relativa, así como la posible presencia de agentes biológicos. La seda, el terciopelo, los hilos metálicos y los restantes materiales pueden reaccionar de manera diferente ante los cambios ambientales, por lo que mantener unas condiciones estables resulta fundamental.

La protección del ajuar no depende, por tanto, de una única medida, sino de la combinación de mobiliario adecuado, materiales compatibles, control ambiental y protocolos rigurosos de manipulación.

Imagen: Sistema de conservación para textiles del ajuar de Nuestra Señora de los Reyes

Antes de que una pieza sea utilizada durante un culto, se realiza una inspección visual para comprobar su estado de conservación. El mismo examen se repite cuando regresa a los espacios de reserva.

Este protocolo permite detectar cualquier alteración, por pequeña que sea, producida durante el cambio de ajuar, el traslado o la exposición. El resultado queda incorporado al registro documental de la obra, lo que permite seguir la evolución de su estado a lo largo del tiempo.

Cada utilización forma así parte de un proceso controlado: selección, revisión, manipulación, exposición, nueva inspección y regreso al sistema de almacenamiento.

Conservar también significa restaurar

La prevención ralentiza el deterioro, pero no puede detener por completo los efectos del uso y del paso del tiempo. El peso de los bordados, las sucesivas manipulaciones o determinadas reparaciones antiguas pueden debilitar los tejidos, provocar deformaciones o desprender elementos metálicos.

Por ello, el Cabildo Catedral desarrolla y financia una labor continuada de restauración especializada. Entre las intervenciones documentadas se encuentra la realizada sobre el manto rojo en 1981, en el taller de Esperanza Elena Caro. El manto celeste fue trasladado a un nuevo soporte durante una restauración efectuada en la década de 1980.

Más recientemente, el manto verde fue sometido a una profunda restauración en el taller Sucesores de Elena Caro, cuyos trabajos finalizaron y fueron presentados por el Cabildo en 2025. A estas actuaciones se suma la intervención del terno blanco de castillos y leones desarrollada por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico y concluida en 2026. La Virgen portará este manto en su próxima salida procesional.

Cada restauración parte del estudio y la documentación de la obra. Según sus necesidades, puede incluir la limpieza de los bordados, la consolidación de tejidos debilitados, la fijación de elementos inestables, la corrección de deformaciones o la retirada de materiales perjudiciales añadidos durante intervenciones anteriores.

El propósito no es devolver a las piezas una apariencia artificialmente nueva, sino preservar su autenticidad, estabilizar sus materiales y permitir que continúen al servicio del culto.

La alternancia del ajuar también protege las piezas

Los cambios de vestimenta de la Virgen responden al carácter de cada celebración y a una tradición estética y devocional consolidada. Pero la alternancia de mantos, sayas y complementos cumple también una función conservativa.

Variar las piezas permite limitar su exposición continuada a la luz, al movimiento y a las condiciones propias de los besamanos, la novena y la procesión del 15 de agosto. La renovación visual que contemplan los fieles contribuye así, al mismo tiempo, a proteger el patrimonio.

Cada conjunto adquiere su significado dentro de un contexto concreto: los mantos procesionales expresan la solemnidad de la salida; las vestimentas de besamanos favorecen una contemplación más próxima; y los ajuares de camarín acompañan el culto ordinario de la imagen.

Imagen: Sistema de conservación para textiles del ajuar de Nuestra Señora de los Reyes

Un auténtico «museo vivo»

El ámbito de conservación del ajuar puede entenderse como un verdadero «museo vivo». Sus piezas poseen un extraordinario valor histórico y artístico, pero no han perdido la finalidad para la que fueron concebidas.
La labor del Cabildo Catedral responde a un ciclo permanente: estudiar, prevenir, revisar, restaurar y volver a conservar. Gracias a este trabajo, piezas de enorme fragilidad pueden continuar formando parte de los cultos y ser transmitidas a las generaciones futuras.

Tras cada cambio de ajuar, detrás de cada bordado y de cada manto que vuelve a encontrarse con la mirada de los fieles, existe un cuidado apenas visible. Es la protección silenciosa de un legado que pertenece a la historia de la Catedral, pero que continúa vivo en la devoción de Sevilla.

Imagen: Sistema de conservación para textiles del ajuar de Nuestra Señora de los Reyes

‘Per Me Reges Regnant’: la exposición que descubre los secretos del ajuar

La información recogida en este artículo procede del estudio Custodia, estudio y conservación del ajuar textil de la Virgen de los Reyes en la Catedral de Sevilla de Ana Isabel Gamero González, Conservadora de Bienes Muebles de la Catedral de Sevilla que forma parte del catálogo científico de la exposición ‘Per Me Reges Regnant. Entre la memoria y el legado de la Virgen de los Reyes’, organizada por el Cabildo Catedral de Sevilla y la Fundación Cajasol.

La muestra invita a descubrir la historia, el valor artístico y la dimensión devocional del patrimonio vinculado a la Patrona de Sevilla y su Archidiócesis. Reúne una cuidada selección de textiles, piezas de orfebrería, pinturas, insignias, exvotos, documentos históricos y pequeñas esculturas que testimonian siglos de devoción y permiten conocer, además, el trabajo de investigación, conservación y restauración desarrollado para preservar este legado.

La exposición puede visitarse hasta el 29 de agosto de 2026 en la Sala Murillo de la Fundación Cajasol, con acceso por la calle Álvarez Quintero, s/n. Abre de lunes a sábado, de 11:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00 horas.

EUCARISTÍAS FUERA DE LOS CULTOS PROPIOS DE LA VIRGEN

Martes 4 de Agosto: 8.30 y 10.00 h. Capilla de la Antigua
Miércoles 5 de Agosto: 10.00 h. Capilla de la Antigua
Los días de la Novena: 10.00 h. Altar de Plata
Sábado 15 de Agosto: Sabatina Vespertina, en la Capilla Real
Jueves 20 de Agosto: 10.00 h. Capilla Real
Viernes 21 de Agosto: 10.00 h. Capilla de la Antigua
Sábado 22 de Agosto: 10.00 h. Capilla de la Antigua

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