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LA DANZA DE LOS SEISES: UN TESORO VIVO EN LA CATEDRAL DE SEVILLA

En Sevilla hay tradiciones que parecen desafiar al tiempo. Una de ellas, quizá la más delicada y sorprendente, es la Danza de los Seises. No es solo un canto y una danza: es un instante suspendido entre siglos. La Catedral de Sevilla acoge del 8 al 15 de diciembre a las 17:30 horas, este tesoro cultural y religioso durante la Octava de la Inmaculada, ocho días donde la tradición, la fe y la danza infantil se entrelazan.

17:30 horas: Liturgia de la Palabra con Adoración Eucarística y Bailes de Seises.

Su danza es breve, solemne y cuidadosamente ritualizada. Cada paso, cada giro y cada toque de castañuelas tiene un carácter simbólico, manteniendo un estilo coreográfico de raíz renacentista que ha variado muy poco a lo largo de los siglos.

Un viaje al pasado sin salir del presente

Aunque su origen se remonta al siglo XV —e incluso antes, según algunos investigadores—, la Danza de los Seises sigue viva con una frescura que sorprende a quien la contempla por primera vez. No es espectáculo, ni folclore, ni recreación. Es exactamente lo que era hace cientos de años: una expresión de fe acompañada de música, canto y movimientos suaves que evocan un Sevilla antiguo, ceremonial y lleno de arte.

La tradición estuvo a punto de desaparecer cuando la Iglesia prohibió las danzas en los templos. Pero Sevilla, fiel a sí misma, consiguió una bula papal que permitió conservarla como una excepción única. Y así, generación tras generación, ha sobrevivido como un pequeño milagro cultural.

Los seises son niños del antiguo Colegio de Infantes, que hoy siguen recibiendo formación pero en el Colegio Inmaculado Corazón de María, Portaceli de Sevilla, en canto, liturgia y música. Su preparación es exigente, porque no solo deben aprender una coreografía ancestral: deben comprender su significado y sostener con su presencia una de las ceremonias más queridas por la ciudad.

Visten trajes inspirados en épocas renacentistas, llenos de color y detalles. La indumentaria, los bonetes, los cascabeles discretos y la elegancia de sus movimientos hacen que, cuando participan, la ceremonia torne en color y alegría.

La Danza de los Seises no es un espectáculo turístico ni una demostración para visitantes. Se interpreta únicamente en momentos señalados del calendario litúrgico: la Inmaculada Concepción, el Corpus Christi y algunas celebraciones de especial relevancia para la Archidiócesis.

En una ciudad donde lo antiguo convive con lo nuevo, la Danza de los Seises es un símbolo perfecto: tradición viva, cuidada y siempre joven. No vive en vitrinas; late en cada ensayo, en cada niño que aprende sus pasos, en cada compás que resuena bajo las bóvedas góticas.

Lo que hace única a la danza de la Octava es la vestimenta y la solemnidad del acto. A diferencia de otras celebraciones, donde los Seises visten de rojo cardenalicio, para la Inmaculada Concepción adoptan un inconfundible traje de pajes celestes y blancos, colores marianos por excelencia, complementados con sombreros de plumas.

La danza, una coreografía pausada y solemne, acompañada por el sonido de las castañuelas, constituye un elemento fundamental de la liturgia. Los niños realizan esta danza dirigiéndose tanto al Santísimo Sacramento expuesto como a la imagen de la Pura y Limpia, simbolizando una ofrenda de pureza infantil dedicada a la Virgen. La coreografía es contenida, casi minimalista. Lo que emociona es la serenidad, la precisión y la armonía entre música, voces y movimiento.

EUCARISTÍAS FUERA DE LOS CULTOS PROPIOS DE LA VIRGEN

Martes 4 de Agosto: 8.30 y 10.00 h. Capilla de la Antigua
Miércoles 5 de Agosto: 10.00 h. Capilla de la Antigua
Los días de la Novena: 10.00 h. Altar de Plata
Sábado 15 de Agosto: Sabatina Vespertina, en la Capilla Real
Jueves 20 de Agosto: 10.00 h. Capilla Real
Viernes 21 de Agosto: 10.00 h. Capilla de la Antigua
Sábado 22 de Agosto: 10.00 h. Capilla de la Antigua

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