Facebook Instagram Youtube Youtube X-twitter TikTok TikTok Web Oficial de la Catedral de Sevilla Único Sitio Oficial

La Cúpula de la Sacristía Mayor de Sevilla: La Piedra Fundacional que Redefinió el Renacimiento en Andalucía

Pionera en la adopción del modelo cupular en el sur de España (1535-1542), la obra de Martín de Gaínza se distancia de Italia por el uso de la piedra garantizando solidez para su programa escultórico y su exposición directa a los elementos.

El proceso de diseño y construcción de la Cúpula de la Sacristía Mayor de la Catedral de Sevilla, llevado a cabo entre aproximadamente 1535 y 1542, es considerado un episodio clave para el entendimiento del fenómeno del empleo de la cúpula como forma emblemática del Renacimiento en Andalucía.

Este proyecto supuso la primera tentativa llevada a cabo en Sevilla de introducir el modelo cupular sin antecedentes formales ni geográficos localizables en la ciudad. A nivel territorial, la cúpula sevillana se vincula estrechamente a las experiencias previas, iniciadas en parte y ejecutadas posteriormente, en torno a las obras religiosas del arquitecto burgalés afincado en Granada, Diego de Siloé.

Tipológicamente, la cúpula deriva del modelo panteónico, un referente en el Renacimiento español anterior a la construcción de El Escorial. Siloé ya había retomado este modelo de forma literal en la rotonda de la Capilla Imperial de la Catedral de Granada (desde 1528).

No obstante, la Sacristía Mayor sevillana introdujo una innovación crucial. Si bien el Panteón y las obras de Siloé en Granada utilizaban la cúpula hemiesférica sobre una subestructura cilíndrica, la Sacristía de Sevilla fue el primer ejemplo español donde se articuló una cúpula hemiesférica sobre una base de matriz cuadrada. Esta articulación se logró mediante un sistema de pilares cruciformes unidos por cuatro arcos torales.

Una de las características más singulares y determinantes de la cúpula sevillana es su adopción sistemática y casi exclusiva de la piedra pesada como material de construcción.

La Cúpula de la Sacristía Mayor de Sevilla es como un imponente galeón de piedra cuya construcción masiva está diseñada para resistir el tiempo y la intemperie sin cubierta, llevando a bordo la carga pesada de su propia iconografía, lo que exige que su estructura sea de un grosor formidable y recurra a refuerzos externos (los arbotantes) para mantener su integridad bajo una presión constante.

En Italia, la técnica constructiva tendía a ser relativamente ligera, utilizando la piedra de forma más selectiva y combinándola con otros materiales como ladrillo, yeso o metal. Este enfoque ligero facilitaba la construcción de cuerpos de luces altos, pero a costa de una cierta discontinuidad y vulnerabilidad en la obra.

En contraste, la arquitectura del Renacimiento español, y particularmente la sevillana, se basó en una extendidísima técnica de cortar y trabajar la piedra. La piedra trabajada representaba la condición sine qua non para que una obra se estimase como «hecha al romano», añadiendo valor y asegurando la perpetuidad.

Esta consistencia masiva fue indispensable por dos motivos principales:

1. Soporte Escultórico: La cúpula requería una sección suficiente para soportar un vasto programa iconográfico del Juicio Final, desarrollado en tres secciones anulares (Infierno, Purgatorio y Cielo) y que incluía más de sesenta personajes y figuras en relieve de tamaño superior al natural. La uniformidad matérica sevillana era coherente con la necesidad de tener la piedra como soporte constructivo para materializar los programas iconográficos.

2. Durabilidad y Exposición Exterior: El «modo sevillano» exigía que la membrana fuera lo suficientemente gruesa para evitar problemas mecánicos de estabilidad y, crucialmente, de estanqueidad al agua.

El Estilo Andaluz: De la Pesadez a los Arbotantes

Martín de Gaínza, maestro de obras de la catedral desde 1535, se vio obligado a construir una cúpula excesivamente pesada, una experiencia sin precedentes en el ámbito andaluz.

La consecuencia directa de esta configuración tan particular fue la necesidad de un aparato externo. Para gestionar los enormes empujes que la pesada cúpula transmitía a su alrededor y evitar que se abriera por su tercio inferior, se requirió el uso de arbotantes y estribos. Ocho delgados arbotantes actúan como puntales para la linterna, y ocho pináculos grandes y otros elementos de relleno ayudan a reconducir los empujes dentro de la base de los muros verticales de cierre.

El resultado de esta fusión de la forma renacentista (traída de Italia vía Siloé) y la tradición constructiva andaluza de la piedra masiva fue una estructura autosuficiente y de gran solidez, pero que requirió soluciones góticas, como los arbotantes, para sostener su peso, definiendo así un estilo andaluz pionero y particular.

GRUPO ESCULTÓRICO DE LA CÚPULA CENTRAL

En ella se ha representado el Juicio Final. En el anillo inferior aparecen los condenados, entre las llamas del infierno, atormentados por los demonios. En el siguiente círculo se representa la gloria, en la que aparecen entre querubines doce figuras en actitud orante que pueden aludir a las tribus de Israel o a los apóstoles, según Alfredo Morales. Según otros autores, se trataría del Purgatorio, donde las ánimas ascienden al Paraíso a través del rezo.

En el tercer anillo se halla Cristo juez sentado en el solio, con el mundo a sus pies y una rama de azucenas a un lado de su cabeza y una espada en el otro, alusivas a su misericordia y justicia, respectivamente. Le acompañan la Virgen, San Juan, cinco bienaventurados y los serafines. Arriba, en la linterna, aparece Dios Padre contemplando la escena, manifestando su condición de Ser Supremo y señalando la resurrección, el triunfo y la gloria de los elegidos.


COMPRAR
ENTRADAS