Hoy, 4 de octubre, celebramos el XXVII Domingo del Tiempo Ordinario, una fecha que coincide con el día de San Francisco de Asís.
San Francisco de Asís hizo del seguimiento de Cristo el centro de su vida, abrazando la pobreza, la humildad y el anuncio del Evangelio. Como explicó Benedicto XVI, de su amor a Cristo nacía también su amor a las personas y a todas las criaturas de Dios. Su testimonio sigue invitándonos a vivir con sencillez, confiar en Dios y acercarnos a quienes más lo necesitan.
Esta coincidencia nos invita a acercarnos a su figura a través del patrimonio de la Catedral de Sevilla.
Con motivo de esta festividad, la capilla de la Catedral dedicada a su nombre estará especialmente decorada durante toda la semana; en ella podrán descargarse una Catequesis a través del Arte, accesible mediante un código QR ubicado en la cartelería del lugar.
Sobre la Capilla de San Francisco:
Además de la pintura principal de la que se habla, la capilla alberga numerosas obras de gran valor artístico que completan su discurso teológico y visual. El retablo y sus muros configuran un rico espacio pictórico, donde destaca con luz propia su obra central:
«El éxtasis de San Francisco» (también conocida como La apoteosis de San Francisco) de Francisco Herrera «El Mozo», realizado en 1656-57. Es una obra excepcional tanto por su técnica como por su composición. Está realizada con una pintura suelta y deshecha que otorga a la escena una ligereza que refuerza el vigoroso impulso ascensional de la figura del santo y de la orla de ángeles que ascienden.
El marco del retablo fue realizado por Bernardo Simón Pineda en 1661 y dorado por Juan Gómez para las pinturas de Herrera el Mozo y Valdés Leal, según la estética y morfología barroca propia del autor.




El valor de sus vidrieras: «San Francisco recibiendo los estigmas»
En este mismo espacio, destaca de forma especial la vidriera «San Francisco recibiendo los estigmas», una obra maestra del creador Arnao de Flandes realizada entre 1554 y 1556.
Tras una intervención integral, la pieza fue restituida a su emplazamiento original tras corregirse las tensiones del plomo que ponían en riesgo su estabilidad. Una profunda y delicada limpieza ha permitido recuperar la impresionante riqueza cromática del vidrio flamenco, devolviendo la correcta lectura iconográfica del milagro de las llagas del santo de Asís.


La iconografía franciscana en la Sacristía Mayor:
Además de esta capilla, en la Sacristía Mayor de la Catedral, se conserva esta pintura que fue realizada, en óleo sobre lienzo, por el cartujo Juan Sánchez Cotán en 1620 y representa la escena de la visión del Santo en la Capilla de la Porciúncula, acompañada con ángeles músicos.

El Cabildo de la Catedral anima a visitar el templo en este día tan señalado. Es una oportunidad para acercarse tanto a la oración como a la contemplación de estas obras barrocas y renacentistas, las cuales siguen cumpliendo su función original de conmover el alma y transmitir la Fe a través de la belleza imperecedera del arte sacrosanto.