La Iglesia celebra este 8 de septiembre la Natividad de la Virgen María, una fiesta que anuncia la cercanía de la salvación en Cristo y que está especialmente vinculada a la historia de la Catedral de Sevilla. En esta misma fecha, en 1279, la Virgen de la Sede, imagen titular del templo, fue trasladada desde el Alcázar y entronizada en la Catedral
Cada 8 de septiembre, la Iglesia celebra el nacimiento de la Virgen María. Dentro del calendario litúrgico, esta fiesta dirige la mirada hacia el comienzo de la vida de aquella que sería la Madre de Jesucristo.
La tradición litúrgica contempla por ello el nacimiento de María desde su relación con Cristo. San Juan Pablo II, en el Ángelus del del 7 de septiembre de 2003 explicó que la Natividad de María constituye una especie de «prólogo de la Encarnación»: su nacimiento precede y anuncia la llegada de Cristo. La Iglesia contempla así esta fiesta como un anuncio de alegría y esperanza ante la cercanía de la salvación. [Vídeo: la Natividad de la Virgen]

Imagen: Santa María de la Sede en el retablo de la Capilla Mayor de la Catedral
Una fecha especialmente vinculada a la Catedral de Sevilla
En Sevilla, el 8 de septiembre permite además volver la mirada hacia una de las imágenes fundamentales para comprender la identidad de la propia Catedral: la Virgen de la Sede.
No es únicamente una de las imágenes marianas que reciben culto en el templo. Es su imagen titular y la que da nombre a la Catedral: Santa María de la Sede de Sevilla.
La historia de esta imagen está directamente relacionada con la festividad que hoy se celebra.
Un 8 de septiembre de 1279
La Virgen de la Sede perteneció a la capilla privada de Alfonso X y procedía del Alcázar de Sevilla.
El 8 de septiembre de 1279, precisamente con motivo de la celebración de la Natividad de la Virgen, la imagen fue trasladada a la Catedral hispalense y entronizada en su altar mayor.
Desde entonces recibe culto en la Catedral.
De esta manera, la celebración del nacimiento de María quedó ligada hace más de siete siglos a la presencia en el templo de la imagen que acabaría dando nombre a la propia Catedral.


Una talla del siglo XIII
La Virgen de la Sede es una imagen del siglo XIII y constituye una de las piezas más destacadas de la escultura medieval conservada en la Catedral.
Su iconografía presenta a María como Madre de Dios, sentada y con el Niño Jesús sobre sus rodillas. La imagen está realizada en madera y recubierta con láminas de plata.
Actualmente ocupa un lugar privilegiado en la Capilla Mayor, integrada en el gran Retablo Mayor de la Catedral.

Santa María de la Sede
Su importancia trasciende su valor histórico y artístico.
La Virgen de la Sede recuerda la propia dedicación mariana de la Catedral de Sevilla. Su nombre oficial, Santa María de la Sede, mantiene presente esta vinculación con María.
Por ello, cada 8 de septiembre, la celebración de la Natividad de la Virgen ofrece también la oportunidad de contemplar esta imagen y recordar un acontecimiento sucedido en esa misma fecha hace más de siete siglos: la llegada a la Catedral de la Virgen que continúa dando nombre al templo.