Música Coral
Catedral de Sevilla

Música de Capilla

Antes de terminarse la catedral de Sevilla (1401-1517) se celebraba ya culto solemne en ella, según consta en las actas capitulares de 1478, y el  canto gregoriano formaba parte de su liturgia solemne diaria. Se unió también la polifonía en las fiestas más notables del año, que se encomendaba a la capilla de música; un coro que ensayaba por entonces en la Capilla de la Granada, situada en el Patio de los Naranjos y diría el maestro de capilla.

El nombre capilla (por ensayar en una de las capillas de la catedral) ha pervivido hasta el presente, pero ha variado su constitución a lo largo de la historia, ya que, hasta bien entrado el siglo XX, se componía de tiples, contraltos, tenores y bajos, y a partir de entonces tenores I, tenores II, barítonos y bajos. Además, un poco antes de la mitad del siglo XVI se estableció ya la capilla de chirimías (ministriles o chirimías) como grupo permanente y de plantilla ordinaria en nuestra catedral.

Esta orquestilla tañía unas veces, como grupo independiente, en las procesiones, en las entradas y salidas de los capitulares en el coro, y en otras ocasiones requeridas. A veces,  alternaba a versos con la capilla en alguno de los salmos, magníficats, salves, responsorios, himnos  y otras composiciones. Cuando llegó el siglo XVII, los ministriles, que venían gozando de independencia y dependían del tañedor más antiguo, pasaron por fin a engrosar la capilla de música, y en el XVIII fueron sustituidos por violines y otros instrumentos; algunos todavía predecesores de la orquesta moderna.

Existen noticias que subrayan la importancia de la capilla de música de la catedral hispalense; concretamente en la época de Fernandez de Castilleja y Guerrero,  Y la, por entonces, la calidad de sus miembros fue tan notable que Felipe II se dirigió al Cabildo hispalense para pedir prestados algunos de sus cantores para la ceremonia de su coronación, celebrada en Lisboa en 1581.

 

A esta categoría y prestigio se refiere Alonso Morgado cuando afirma, en 1587, que “la música y capilla assí de bozes como de ministriles, chirimías, sacabuches, baxón, flautas, cornetas y todos instrumentos, pueden competir con la mejor de toda la christiandad, porque no ay  tassa en los Músicos, ni en sus salarios, como lo merezcan sus bozes y abilidades, juntándose a esto las mejores de cada día y perpetuidades… Y assí es cosa del cielo, en esta Santa Iglesia, la suavidad de su música, y por cantarse siempre en ella la de aquellos maestros que mejor han compuesto”. Lo mismo subraya Ortiz de Zúñiga un siglo más tarde (en 1697): “…la capilla de música, y cantores, con su maestro de capilla, honrados algunos con el título de racioneros, y buscados y mantenidos todos con muy gruesos estipendios, a que se agregan los que en estado secular sirven a los instrumentos formando todos autorizadísima capilla, a que sólo la Real puede ceder en España”

La capilla de música se ha venido nutriendo de una serie de obras pertenecientes a época y estilos muy diversos: del siglo XVI al XX. El archivo musical de la catedral hispalense cuenta con unas 3.000 obras, de las que unas 150 se hallan reunidas en 20 libros de polifonía, situados entre mediados del siglos XVI y la primera mitad de XIX, a las que debemos añadir otras 1800 recogidas en particellas sueltas (piezas “a papeles”)

Este amplio cúmulo de obras conservadas llevó a nuestro archivo por dos canales distintos: Unas fueron compuestas por los maestros de capilla directamente para las funciones litúrgicas o paralitúrgicas, o para ofrecérselas al Cabildo y conseguir con ello alguna ayuda económica complementaria de vez en cuando; y otras fueron simplemente copiadas del repertorio de los compositores nacionales y extranjeros más importantes, por encargo del Cabildo y  bajo el juicio y tutela del maestro de capilla, a fin de tener a mano un conjunto útil y asequible para las diversas celebraciones litúrgicas de la catedral.

Terminamos esta breve exposición sobre la capilla de música con todos los nombres conocidos que ejercieron como maestros de capilla titulares; ascienden a 26 en total y son los siguientes: Alonso de Alva (1503-1504), Juan Valera (1505-1507), Pedro Escobar (1507-1514?), Pedro Fernández de Castilleja (1514-1574), Francisco Guerrero (1528-1599), Ambrosio de Cotes (1600-1603), Alonso Lobo (1604-1617), Fray Francisco de Santiago (1617-1644), Luis Bernardo Jalón (1644-1659), Juan Sanz (1661-1673) Miguel Tello (1673-1674), Alonso Xuárez (1675-1684), Diego José de Salazar (1685-1709), Gaspar de Úbeda (1710-1724), Pedro de Rabasa (1724-1757), Francisco Soler (1757-1767), Antonio Ripa (1768-1790), Domingo Arquimbau (1790-1829), Francisco Andrevi (1830), Miguel Hilarión Eslava (1832-1846), Evaristo García Torres (1864-1902), Vicente Ripollés (1903-1909), Eduardo Torres (1910-1934), Norberto Almandoz (1939-1960), Ángel Urcelay (1960-1980), y Herminio González Barrionuevo (1984-). Hemos prescindido de los que ejercieron el cargo con carácter temporal por orden del Cabildo.

 

Canto Gregoriano

El canto gregoriano o canto-llano tiene en nuestra Catedral la importancia que le da el ser el canto ordinario para  el oficio coral, el normalmente usado en las Horas y  partes cantadas de las Misas de cada día.

El origen de estas melodías fluye de sinagogas judías, que el pueblo cristiano copia para expresar sus propios sentimientos religiosos, creando poco a poco giros melódicos nuevos, llamados cantos idióticos, nacidos todos ellos de la inspiración privada.  Son una especie de himnos o salmos, muchos de los cuales duran hasta hoy, como por ejemplo el Gloria in excelsis Deo.

Aparecen también otras letras, que no son tomadas de la Sagrada Escritura, en las que a veces se deslizan errores doctrinales, generando con ello gran preocupación en los Obispos. Santos como Hilario, Ambrosio, Gregorio Magno, (organizador y compilador del canto que por eso lleva su nombre)  defienden la legitimidad de esas letras, una vez eliminados los errores que contienen. San. Isidoro de Sevilla  nos dirá categóricamente: “Si solo hubiera de admitirse en el culto los textos de los libros inspirados, holgarían y estarían también proscritas casi todas las piezas de los libros litúrgicos, como son las oraciones”. Ya se está dando cabida a la música con sabor a sinagoga, que hoy podemos apreciar en la liturgia visigótica usada en nuestra Catedral en la Misa de San Isidoro, el 26 de Mayo.

El canto gregoriano es de una gran sencillez pero rico en piedad. En él se incluye el uso litúrgico bilingüe, como aún hoy lo realizamos en el Kyrie, o en el trisagio Aguios O Theos.  Poco a poco, como toda evolución artística, la música gregoriana va adaptándose a las diferentes épocas y estilos.

En la Catedral de Sevilla, desde los tiempos de Alfonso el Sabio, como nos dice Morgado, “la música puede competir con la mejor de toda la cristiandad”, y pronto aparece la figura del Sochantre, ayudante del Chantre, especialmente dedicado a la enseñanza y responsabilidad del canto-llano. Se le exige en diferentes Estatutos: “instrucción en canto-llano y figurado, voz clara, sonora y de buen cuerpo.”

La historia de los sochantres y músicos de nuestra Catedral ha sido larga y cualificada.  Al sochantre le ayudan tanto el salmista como el resto de los oficios de cantores. La ejecución del gregoriano que se realiza en nuestra Catedral es la Romana siguiendo la transcripción benedictina de Solesmes.

Tras el Concilio Vaticano II el canto gregoriano ha sufrido una determinada exclusión de muchas Iglesias y monasterios. En nuestra Catedral lo seguimos manteniendo con dignidad, gracias especialmente al esfuerzo de estos técnicos, con el deseo de salvar este tesoro artístico que debe y puede hacerse compatible con la mejor participación de nuestro pueblo en la Liturgia.

 

Coral Polifónica

Las catedrales contaron siempre, para el canto polifónico que exigía la liturgia solemne, con un coro de voces masculinas, que en el Renacimiento se denominaba Capilla de música y estaba formado por tiples, altos o contraltos, tenores y bajos, pasando posteriormente a convertirse en tenores I, tenores II, barítonos y bajos. Así perduró hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX.

Con la aplicación de las normas litúrgicas de la Constitución de Sagrada Liturgia del Concilio Vaticano II (5, XII, 1963) y de la Musicam Sacram, publicada por la Congregación para el Culto Divino (5 marzo, 1967), se inició una nueva época en la música coral de la liturgia y naturalmente también en la de nuestras catedrales.

En efecto, las catedrales fueron acomodándose poco a poco a las nuevas directrices del canto litúrgico coral en la Iglesia, que admitía la presencia de las mujeres como miembros activos y participantes, de pleno derecho, no sólo en el canto, sino también en otros oficios y ministerios dentro de la liturgia de Iglesia, tales como los de lector, acólito, director de coro, organista, animador del canto de la asamblea, etc.

La catedral de Sevilla se incorporó oficialmente a esta nueva realidad en octubre de 1985, con la creación de la Coral Polifónica de la Catedral de Sevilla, aunque ya había participado algún coro de voces mixtas en ocasiones aisladas y de modo esporádico, y las niñas formaban parte de la escolanía de los seises al menos desde hacía un par de años. La citada coral polifónica se compone de cerca de cincuenta voces mixtas de cantores amateurs, y fue creada al  hacerse cargo de la música polifónica de la catedral hispalense don Herminio González Barrionuevo, canónigo Maestro de Capilla (15-XII-1984), actuando por primera vez en la procesión y en la misa solemne pontifical del día de la Inmaculada (8-XII-1985).

 

La función básica de nuestra coral no es otra que la de interpretar la música litúrgica de la Catedral Metropolitana de Sevilla en las fiestas importantes durante el año, así como también en aquellas otras ocasiones en que el señor Arzobispo y el Cabildo Metropolitano lo estimen conveniente y de este modo lo requieran. En concreto, suele actuar en las misas pontificales del día de la Inmacula (a las 9,50), Domingo de Ramos (a las 9,50) y Domingo de Pascua (11,30), en la misa solemne del Jueves Santo (a las 17 horas), en los divinos oficios del Viernes Santo (a las 17 horas), en la misa y procesión solemne del Corpus Christi por las calles de la capital (de 8,30 a 12), etc.

El repertorio de la Coral Polifónica de la Catedral es fundamentalmente el practicado tradicionalmente en la liturgia catedralicia a lo largo de los siglos, sobre todo tras la reforma litúrgica de San Pio X (1903), contándose entre los compositores varios nombres pertenecientes al Renacimiento, Clasicismo, Romanticismo y Siglo XX; subrayándose además la presencia de los renacentistas del período áureo español, tales como Morales, Guerrero y Victoria.

El repertorio tiene en cuenta, como es natural, la aportación de los maestros de la catedral hispalense, y por ello hemos desempolvado y restaurado, entre otros, el motete Conceptio tua para  4v y bajo continuo de bajón, de Evaristo García Torres, con el que se inicia la procesión del día de la Inmaculada; el motete-secuencia Lauda Sion a 4v de Domingo Arquimbau que se interpreta en la statio de la procesión del Corpus, localizada tradicionalmente (desde el Renacimiento) en la plaza de San Francisco; etc.

Aunque la finalidad de la Coral Polifónica de la Catedral de Sevilla sea fundamentalmente litúrgica, y más concretamente la liturgia de nuestra catedral, ello no impide que participe ocasionalmente en algunas celebraciones importantes de las Hermandades y Cofradías de la capital. Así lo ha hecho, por ejemplo, en las de San Juan de la Palma, del Museo, Esperanza Macarena, Cristo de Pasión, Estudiantes, Siete Palabras, Santa Marta, Jesús Resucitado, Virgen de la Paz, etc… Incluso se traslada a algunos pueblos, dentro y fuera de la provincia, para solemnizar, con su polifonía, celebraciones especiales.

Con ello, pretendemos que sea conocida y apreciada por el público que no puede asistir, de ordinario, a los oficios divinos de la catedral hispalense.

Solicitar el ingreso en la Coral Polifónica de la Catedral

Si eres una persona a la que le gusta la música sacra, puedes formar parte de la Coral Polifónica de la Catedral de Sevilla, siempre que reúnas las condiciones necesarias para interpretarla tales como: tener voz suficiente y adecuada, oído y memoria musical, constancia y experiencia en el canto coral. En tal caso, siempre serás bienvenido,..

Los interesados pueden llamar al teléfono: 954 21 49 71

Responsable de la actividad: D. Herminio González Barrionuevo, Maestro de Capilla y responsable de las actuaciones polifónicas en los actos corales, así como asesor del Cabildo en el canto litúrgico.

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Accesibilidad

Entradas gratuitas, aseos adaptados, servicio de sillas de ruedas, folletos Braille, servicio de signo-guías... etc
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