El Cabildo
Miembros del Cabildo. historia de la Institución Capitular

Historia de la Institución Capitular

En la actualidad se entiende por Cabildo el colegio de sacerdotes, erigido por la Sede Apostólica, al que corresponde mantener el culto y celebrar las funciones litúrgicas en dicha Iglesia. Le compete además cumplir aquellos oficios que el derecho o el obispo le encomiende siendo  una corporación colegial con personalidad jurídica pública de la Iglesia y con personalidad jurídica civil de acuerdo con la legislación vigente.

La restauración del culto cristiano en la sede hispalense se produce en 1248, año en que el rey santo Fernando III  toma la ciudad de Sevilla. Por Bula de Inocencio IV de 24 de junio de 1251 se nombra a don Felipe, hijo de Fernando III, electo de Sevilla y se conceden  indulgencias a todos aquellos que estuviesen presentes en la dedicación de la Catedral, celebrada el 11 de marzo de 1252, dotándose económicamente al Cabildo por primera vez por parte de Fernando III el 20 de Marzo de 1252, según consta por el privilegio rodado conservado en el Archivo Capitular.

 

Desde sus orígenes el Cabildo establecido en la Catedral de Sevilla fue tutelado directamente por Fernando III y sus sucesores en la monarquía castellana. Fernando III y su hijo Alfonso X están en el origen de los grandes privilegios y rentas que fundamentan la preeminencia y destacado papel de la sede hispalense y su Cabildo metropolitano en los siglos posteriores.

La primera dotación de Fernando III para la Catedral de Sevilla, cuyo documento original se custodia en el Archivo, sentaba las bases del patrimonio del clero capitular, al que dotaba con el diezmo del almojarifazgo de la ciudad de Sevilla y de todo su arzobispado, le otorgaba la villa de Cantillana y diferentes rentas situadas en Chillón, Solúcar y Tejada así como las parias que debía pagar el rey de Granada por su vasallaje, otorgándole los mismos privilegios y exenciones con los que contaba la Catedral de Toledo.

Pero Fernando III muere el 30 de mayo de 1252,  pocos meses después de haber dotado a la Catedral,  convirtiendo además a ésta en el lugar elegido para su enterramiento, siendo su hijo Alfonso X el encargado de continuar y ampliar el proceso de dotación de la nueva sede arzobispal hispalense.

El papel desempeñado por el Cabildo Metropolitano y  la importancia política y económica de la sede hispalense están documentados en su Archivo Capitular, constatándose la preocupación de la institución capitular por la buena conservación y control de los documentos custodiados en su Archivo.  De igual manera se comprueba la atención continua de los Capellanes Reales por el Archivo de la Capilla Real, que hasta el año 1998 se encontraba en la propia Capilla Real de la Catedral de Sevilla, contando con una clasificación e inventario de documentos a partir del siglo XVII.

Junto a toda la documentación correspondiente a dotaciones reales, tanto de Fernando III como de sus sucesores en el Reino, se fue incorporando al Archivo Capitular numerosa documentación papal, episcopal, notarial y  administrativa  por diversos motivos:

  • En primer lugar porque hasta el Concilio de Trento, segunda mitad del siglo XVI, en todas las diócesis y entre ellas la hispalense, el gobierno de los obispados solía recaer en los Cabildos catedrales, lo que les llevó a contar con un rico patrimonio documental medieval.
  • En segundo lugar, fueron muchas las dotaciones de particulares tanto de propiedades rústicas como urbanas que se vincularon a la Catedral a lo largo de los siglos, conservando el Archivo numerosa documentación notarial, que generó a su vez importante documentación administrativa como resultado de toda la gestión de los bienes capitulares, no dejando pasar que era el Cabildo el encargado de la recogida de los diezmos y de su reparto con la mesa arzobispal.
  • En tercer lugar, supeditado a lo anterior, en el Archivo se custodia toda la documentación generada como consecuencia de las necesidades económicas y de control que conlleva la construcción y conservación de una catedral gótica hasta hoy día.

También fueron numerosas las donaciones de particulares, tanto clérigos como laicos en beneficio de la catedral hispalense, en su mayoría mandas piadosas -capellanías, memorias, aniversarios- que el donante otorgaba para remedio de su alma y de sus familiares, y las compras y trueques con particulares tanto por parte de don Remondo, Arzobispo de Sevilla, como del clero de la catedral.

Si interesante es el origen del Cabildo en la Baja Edad Media,  no menos interesante es conocer su devenir histórico a lo largo de más de siete siglos de continuidad, sus momentos de esplendor, de decaimiento, sus miembros más señeros,  el mayor o menor vínculo e influencia con la sociedad sevillana de cada momento,  su esplendor artístico, y un largo etcétera que entronca directamente con la Historia de la Iglesia y de España.

El fondo de documentos que constituyen un Archivo es el conjunto de documentación generada y recibida por una institución, o una persona, en el ejercicio de su actividad, debidamente organizado y conservado, con una doble función claramente expuesta por Pedro Rubio Merino, canónigo archivero de la Catedral de Sevilla, quien señala que: “todo Archivo además de su primera finalidad de defensa de derechos, tiene que servir a los altos intereses de la cultura de un pueblo, en cuanto depositario que es de una parte, preciosa, del patrimonio histórico y documental del país, … un centro del más alto interés cultural en beneficio común e irrenunciable de la sociedad”.

Para poder comprender un Archivo es imprescindible conocer antes la institución que lo ha generado, sus funciones y composición a lo largo de la historia.

El Archivo de la Catedral de Sevilla debemos entenderlo como un “centro de Archivo” en el que se custodia un fondo archivístico vertebrador, el Archivo Capitular, generado por el Cabildo de la Catedral desde su establecimiento por Fernando III en 1248 hasta nuestros días, en torno al cual se han depositado otros fondos de Archivos, cuyas instituciones productoras, vinculadas desde sus orígenes a la Catedral de Sevilla, cuentan cada una de ellas con su propio desarrollo histórico.

Estos fondos documentales vinculados a la Catedral y depositados o incorporados al Archivo de la Catedral de Sevilla en los últimos años son: la Capilla Musical de la Catedral, el Archivo de la Capilla Real de Sevilla el Archivo de la Hermandad de las Doncellas, el Archivo de la Hermandad de la Granada y el Antiguo  Archivo de la Parroquia de San Roque

Gracias a determinadas tipologías documentales de su Archivo como son los libros tumbos -datados a fines del siglo XIII-,  los índices e inventarios de documentos, -datados los más antiguos en 1453-, los libros blancos o la continua e interesante serie de acuerdos capitulares se puede ir reconstruyendo el devenir histórico de este fondo a lo largo de los siglos.

Por el Cuadro de Clasificación pueden conocerse las series documentales que lo constituyen entre las que destacamos:

  • Medios de Información índices e inventarios de documentación elaborados por los diferentes archiveros desde el siglo XV hasta nuestros días.
  • Secretaria, con los Libros de Autos Capitulareso los Expedientes de Limpieza de Sangre muy interesantes para estudios genealógicos así como la Correspondencia.
  • Mesa Capitular desde donde se llevaba todo el control sobre los diezmos del territorio correspondiente al Antiguo Reino de Sevilla constituyendo un medio de información básico para estudios sobre producción agrícola, desarrollo urbanístico, demográfico, etc.
  • Fábrica con todos los documentos relativos al proceso constructivo y la conservación de la Catedral.
  • Fondo Histórico General, en la que se clasifican expedientes y documentos sueltos gran parte de ellos medievales, que además acreditan el patrimonio capitular desde sus orígenes,
  • Planos y Dibujos, la serie facticia constituida por cerca de 550 unidades.

En la actualidad los fondos correspondientes al Archivo de la Catedral de Sevilla están ubicados en las instalaciones que para tal fin se han rehabilitado  en el Palacio Arzobispal de Sevilla.

Miembros del Cabildo. Dignidades

Llamamos Dignidades en los cabildos a un pequeño grupo de canónigos a los que se les confiere un lugar especial en el coro y tienen la obligación peculiar de suplir al Deán, en las funciones litúrgicas propias.

  • Sus derechos y deberes son idénticos a los de resto de los canónigos, y siempre preceden a los otros capitulares, a tenor de los Estatutos.
  • Es el Arzobispo el que confiere las distintas Dignidades a los sacerdotes que el mismo elige y nombra.
  • Sus denominaciones  tienen hoy una función puramente honorífica, pero en su momento tuvieron una significación y tarea especial, a veces no muy acorde con su denominación gramatical, ya que  ejercían poderes importantes en el gobierno o en las finanzas de la Iglesia diocesana.

Estas dignidades, en nuestra Catedral, son las siguientes:

Deán: el “decano”, o el que precede  a todos los demás.

Hay que notar que en el nuevo código aparece la figura del Presidente, que según nuestros estatutos es elegido por el Cabildo y confirmado por el Arzobispo, y que será quien presida al Cabildo por el tiempo de su mandato y asumirá la Dignidad de Deán durante ese tiempo.

Arcipreste: era el antiguo párroco de la Catedral.
Arcediano: tuvo un gran poder en un principio, como Vicario del Obispo, Juez eclesiástico y Visitador de la Diócesis. Su figura cayó en desgracia y quedó reducido en su poder; incluso en muchas Catedrales fue suprimida esta dignidad.
Chantre: fue el moderador del canto en el coro.
Maestrescuela: era el preceptor del colegio catedralicio.
Tesorero: custodiaba  los vasos sagrados.
Capellán Mayor: Sólo existe en aquellas catedrales de España donde hay Capillas reales.

Los canónigos que ocupan las diferentes Dignidades en la Catedral de Sevilla en este momento son:

Deán: D. Teodoro León Muñoz
Arcipreste: Vacante
Arcediano: D. Francisco Ortiz Gómez
Chantre: D. Ángel Gómez Guillén
Maestrescuela: Vacante
Tesorero: Vacante
Capellán Mayor: Vacante

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